PREPARACIÓN
Cocina las lentejas siguiendo las instrucciones del paquete. Yo usé aproximadamente 1 ¼ taza de lentejas crudas para obtener las 2 ½ tazas cocidas. Deben quedar al dente, firmes pero tiernas, porque terminarán de cocerse en el guiso. Una vez listas, escurre muy bien y reserva.
Calienta 1 taza de agua y agrega las 2 bolsitas de Té Supremo Darjeeling. Deja infusionar por 3 a 4 minutos, luego retira las bolsitas. Coloca los tomates secos en esta infusión caliente y déjalos reposar hasta que estén blandos y recuperen su jugosidad.
Cuando estén hidratados, licúa los tomates junto con todo el líquido de la infusión. Obtendrás una pasta aromática que será la base de sabor de todo el guiso. Reserva.
En una sartén grande o una olla, calienta el aceite y la mantequilla. Agrega los champiñones en láminas y cocínalos hasta que estén bien dorados y hayan soltado su agua. Ese dorado es sabor puro.
Añade la cucharadita de mostaza y cocina por 1 minuto más, revolviendo para que se impregnen. Retira los champiñones y resérvalos en un plato.
En la misma sartén (aprovechando esos jugos que quedaron pegados, que son oro líquido), dora la cebolla en cubos hasta que esté transparente y comience a caramelizarse. Agrega un chorrito de agua y raspa el fondo de la olla para disolver todos esos sabores concentrados. Ese paso marca la diferencia.
Incorpora la pasta de tomates secos hidratados en Té Supremo y el concentrado de tomates. Mezcla bien y deja que los sabores se integren por unos minutos.
Vuelve a añadir los champiñones reservados y las lentejas escurridas. Mezcla con suavidad para que todo se impregne de esa salsa aromática.
Baja el fuego y agrega la crema y el queso parmesano rallado. Revuelve hasta que el queso se derrita y la crema se integre por completo, dando como resultado una textura aterciopelada y envolvente.
Ahora viene lo divertido: condimenta al gusto. Perejil, orégano, ají de color, ajo en polvo, pimienta y sal. Y si te animas, un poquito de merquén le da ese carácter ahumado que hace que el plato se vuelva inolvidable.