Preparación
Calienta el agua y cuando esté a punto de hervir, agrega las 3 bolsitas de Té Supremo. Déjalas infusionar por 3 minutos exactos.
Pela las peras, córtalas por la mitad y retira el centro con cuidado. Sumérgelas en el agua infusionada y cocina a fuego medio hasta que estén blandas pero firmes. Toma aproximadamente unos 25 minutos, pero depende de la variedad de pera, así que ve pinchando con un cuchillo.
Una vez listas, déjalas enfriar en el mismo líquido. No tires ese líquido: lo puedes endulzar un poco y servir como un jugo aromático que acompaña de maravilla la tarta.
En un procesador (o con la punta de los dedos, si quieres hacerlo a la antigua), mezcla la harina, el azúcar flor y la mantequilla fría hasta obtener migas finas. Agrega el huevo y procesa hasta que la masa se una. Si ves que está muy seca, añade 1 o 2 cucharadas de agua helada.
Forma un círculo plano, tápalo con film y refrigera por 1 hora. Este paso es clave para que la masa no se encoja al hornear.
El frangipane
Bate la mantequilla blanda con el azúcar hasta que esté cremosa. Agrega los huevos uno a uno, mezclando bien. Luego, con movimientos envolventes, incorpora la harina de almendras. Refrigera esta mezcla al menos 30 minutos para que tome cuerpo.
Armado y horneado
Estira la masa con un uslero y forra el fondo y los bordes de un molde desmontable de 22 o 23 cm. Distribuye el frangipane dentro de la masa y corta el exceso de masa que sobresale, dejando apenas 1 cm por encima del relleno.
Corta las peras a lo largo en láminas finas y colócalas sobre el frangipane, superponiéndolas ligeramente. No presiones hacia abajo; que queden con volumen.
Hornea a 180°C (horno precalentado) por 50 a 60 minutos, o hasta que el relleno se vea firme y dorado. Si ves que se dora demasiado pronto, cúbrelo con papel aluminio. A los 40 minutos, yo le espolvoreé almendras laminadas por encima (es opcional, pero le da un crujido hermoso).
Deja enfriar la tarta antes de desmoldar. Si quieres darle un brillo extra, pincela las peras con un poco de mermelada de damascos caliente. Queda como de revista.